MUSICURIOSIDADES

Carlos Cano (Granada, 28 de enero de 1946 – 19 de diciembre de 2000), fue un cantautor y poeta andaluz que recuperó estilos tradicionales andaluces relativamente olvidados como el trovo popular, y muy especialmente la copla andaluza, género que contemporaneizó para liberarla de su apropiación por el franquismo.

Su versatilidad como compositor, capaz de escribir cuecas, tangos, boleros, rumbas, sambas, nanas, coplas, murgas carnavaleras o temas intimistas acompañado por tan sólo su voz y su guitarra o por una orquesta, unida a la calidad y emotividad de sus textos, hacen de Carlos Cano un personaje destacado dentro del panorama musical iberoamericano.

En su juventud, como tantos miles de andaluces, emigró a Suiza y Alemania buscando trabajo, experiencia que le marcaría profundamente y que se vería reflejada en su obra posterior en temas como “La miseria” o “El Salustiano“, donde reflejó la pobreza y la tristeza por tener que abandonar su tierra para cambiarla por los grises paisajes industriales del norte de Europa más favorecido económicamente.

En 1969, junto con Juan de Loxa, Enrique Moratalla y Antonio Mata, crea el Manifiesto Canción del Sur y comienza a cantar en la Universidad, acompañado por su guitarra y su característica voz trémula, que se convertiría en una de sus señas de identidad. Lo hace teniendo como referente una memoria familiar republicana, ya que su abuelo había sido fusilado al comienzo de la Guerra Civil Española, en 1936, siendo acusado de socialista radical y fusilado en Granada dónde era capitán de la fábrica de pólvora de El Fargue. Sus primeros discos durante la etapa de la Transición Española y el tardofranquismo, son marcadamente políticos y sus canciones se unen a la reivindicación general de una España democrática y al resurgimiento de la identidad andaluza y la consecución de su Autonomía, “ser andaluz es la forma que yo tengo de ser persona”, decía inspirado en las palabras de Blas Infante.

En 1995 fue ingresado en el Hospital Ruiz de Alda por un aneurisma disecante de aorta, siendo trasladado en un avión-ambulancia a Nueva York. Sufría una disección de aorta que fue intervenida por el Doctor Graham Griepp en la clínica neoyorquina Monte Sinaí. El doctor Fuster, responsable de cardiología del Hospital le dijo una frase que sería premonitoria: “Carlos, te puedo cambiar el corazón, pero “las tuberías (refiriéndose a la aorta y sus ramificaciones) las tienes muy mal“. Tras el incidente comentaría “He vuelto a nacer en Nueva York, provincia de Granada“.

Tras cinco años de reconocimientos y una producción importante consigue con sus dos últimos discos llevar a la copla andaluza musicalmente a la perfección. En el año 2000 se reproduce el aneurisma en el asiento de un avión que lo trasladaba a Madrid. Un pasajero del avión detectó la gravedad de Carlos Cano y una ambulancia le trasladaría al Hospital Universitario de San Cecilio, el Hospital Clínico de Granada, siendo ingresado e intervenido por el equipo dirigido por Eduardo Ros durante más de 7 horas. Tras una tensa espera de tres semanas, y a punto de , fallece el 19 de diciembre en su ciudad natal.

En 2001 es nombrado a título póstumo Hijo Predilecto de Andalucía y se publica “Que naveguen los sueños“, un disco de duetos con diversos artistas que interpretan sus grandes éxitos.

CARLOS CANO – MARIA LA PORTUGUESA

En las noches de luna y clavel, de Ayamonte hasta Villarreal, sin rumbo por el río,
entre suspiros, una canción viene y va, que la canta María, al querer de un andaluz.
María es la alegría y es la agonía que tiene el Sur.

Que conoció a ese hombre en una noche de vino verde y calor
y entre palmas y fandango la fue enredando, le transtornó el corazón.
Y en las playas de Isla se perdieron los dos, donde rompen las olas, besó su boca y se entregó.

A…ay!, María la Portuguesa, desde Ayamonte hasta Faro,
se oye este fado por las tabernas, donde bebe vino amargo
porque canta con tristeza, porque esos ojos cerrados,
por un amor desgraciado, por eso canta, por eso pena.
Fado, porque me faltan sus ojos. Fado, porque me falta su boca.
Fado porque se fue por el río Fado porque se fue cn las sombras

Dicen que fue el te quiero de un marinero razón de su padecer,
y una noche en los barcos de contrabando al Langostino se fue.
Y en las sombras del río un disparó se oyó,
y de aquel sufrimiento nació el lamento de esta canción.

A…ay!, María la Portuguesa, desde Ayamonte hasta Faro,
se oye este fado por las tabernas, donde bebe vino amargo
porque canta con tristeza, porque esos ojos cerrados,
por un amor desgraciado, por eso canta, por eso pena.
Fado, porque me faltan sus ojos. Fado, porque me falta su boca.
Fado porque se fue por el río Fado porque se fue con las sombras

Fado porque se fue por el río Fado porque se fue con las sombras